¿Es posible recuperar una vivienda alquilada si el propietario la necesita?
5 (100%) 2 votos

Te explicamos qué condiciones han de respetarse para la recuperación y te damos algunos consejos de utilidad.

A veces de forma sobrevenida y otras con cierta anticipación, no es extraño que el propietario de un inmueble alquilado lo necesite recuperar. Ya sea para su propio uso o para que viva allí algún familiar que así lo requiera. En estas circunstancias, surge una pregunta: ¿puede el propietario exigir la vivienda, aunque el contrato de alquiler aún no haya finalizado?

Lo que a todos se nos viene a la mente cuando hablamos de desahucio de inquilinos es el incumplimiento de alguna parte esencial del contrato. En estos supuestos, la capacidad del arrendador de echar al arrendatario es clara. Por ejemplo, si este último no paga el alquiler o si incumple de forma reiterada alguna o varias normas de la comunidad de vecinos. 

Pero ¿qué ocurre si no existe ninguna otra razón para desalojar al inquilino que la necesidad personal del propietario? Desde desahucioinquilinos.es, Eduardo Fernández-Fígares nos lo aclara: «sin mediar ningún incumplimiento, el propietario puede pedir al inquilino que le devuelva la vivienda, y ello aunque el contrato no haya terminado»

Concretamente, hace referencia al derecho al desalojo del inquilino por necesidad del arrendador, que se regula en el artículo 9.3 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Y explica más ampliamente que este derecho consiste en que «si el arrendador necesita la vivienda, para que él o determinados familiares constituyan en ella su domicilio habitual, entonces podrá exigir la finalización del contrato, aunque aún falte tiempo para que termine».

Sin mediar ningún incumplimiento, el propietario puede pedir al inquilino que le devuelva la vivienda, y ello aunque el contrato no haya terminado. 

 

Sí se puede, pero con condiciones.

Para poder entender las condiciones a las que habría que acogerse para la recuperación de la vivienda en cuestión, es necesario mencionar los cambios que ha sufrido a lo largo de los años la LAU respecto a esta materia. Los últimos se introdujeron en marzo de 2019, y anteriormente se llevó a cabo otra modificación, en junio de 2013. Así, tenemos que estudiar las condiciones que se aplican según sea la fecha de firma del contrato de alquiler firmado entre propietario e inquilino.

El derecho del propietario arrendador a recuperar la vivienda para uso propio o de sus familiares existe desde que la LAU entró en vigor, en 1995. Pero la modificación del 6 de junio de 2013 establece unas condiciones, que además vuelven a cambiar para los contratos suscritos a partir del 5 de marzo de 2019. Así, existen distintas condiciones para recuperar la vivienda para aquellos contratos de arrendamiento de vivienda celebrados entre el 6 de junio de 2013 y el 5 de marzo de 2019 y los que hayan tenido lugar con posterioridad, es decir, a partir del 6 de marzo de este año.

Fernández-Fígares sitúa esa diferencia en la obligación de justificar la decisión. «En el primer caso, el propietario debe decirle al inquilino por burofax que tiene necesidad de la vivienda para uso propio o de sus familiares; mientras que en el segundo hay que explicar en el burofax el motivo de dicha necesidad». Además, y este punto es realmente importante, «debe constar en el contrato una cláusula que diga que el propietario va a necesitar la vivienda antes del quinto año».

El propietario debe comunicar al inquilino por burofax que tiene necesidad de la vivienda.

 

Una necesidad cierta y acredita.

Es importante recordar que la necesidad del arrendador ha de ser real y estar adecuadamente justificada. Por lo tanto, se desaconseja por completo mentir o aprovechar este derecho para recuperar la vivienda para otros fines. «Si tras desalojar la vivienda, el inquilino es capaz de probar que el propietario no ha ocupado la vivienda, sino que la ha vuelto a alquilar, la penalización para el arrendador es muy severa», informa Fernadez-Fígares. 

En concreto, «utilizar este derecho de forma fraudulenta puede acarrear indemnizaciones en favor del inquilino de más de 10.000 euros».

 

Para los contratos firmados entre 2013 y 2019.

En resumen, en los contratos firmados tras el 6 de marzo de 2019 es mucho más difícil que el propietario pueda hacer uso de este derecho. En cambio, los propietarios que hayan firmado el contrato de alquiler anteriormente, y hasta el 6 de junio de 2013, es bastante más sencillo proceder al desalojo.

En estos casos, es posible recuperar la vivienda, pero siempre que esta vaya a convertirse en la vivienda habitual o en la de algún familiar. Y no hablamos de cualquiera: ha de tratarse de un familiar en primer grado de consanguinidad. O bien ser el cónyuge, si existe una sentencia de divorcio, separación o nulidad matrimonial.

Surge entonces otra duda: ¿y si el inquilino no quiere abandonar la vivienda o no lo hace en el plazo estipulado? El experto explica que «si vence el plazo concedido al inquilino en el burofax sin que desaloje la vivienda, el propietario puede interponer demanda de desahucio por necesidad de vivienda, que se tramitará como juicio ordinario»

 

¿Merece la pena ir a juicio si no se recupera la vivienda?

Al respecto de acudir a los Tribunales si el inquilino no abandona el inmueble, Fernández-Fígares introduce algún matiz. «La duración media de estos procedimientos es superior a los 12 meses, por lo que únicamente se recomienda la vía judicial si falta aún más tiempo para que finalice el contrato», puntualiza.

 

Si todavía tienes alguna duda o quieres consultarnos tu caso, envíanos tu comentario justo aquí abajo.

🌐 Tu abogado online.

Artículos sugeridos

Deja un comentario

Busca el modelo o la información legal que necesitas